Cuentos para la mente oculta

Cuentos para la mente oculta

Entrevista con Leandro Taub para el programa de radio Ser en el Mundo, con motivo de presentar su último libro Cuentos para la mente oculta.

Leandro nos propone ser parte de este nuevo libro para su edición y nos contará como podemos participar. “Muchos te cuentan historias para hacerte dormir. Nosotros contamos historias para despertarte.” L.taub

Cuentos para la mente oculta es una serie de más de 100 cuentos cortos, basados en parábolas clásicas. Cada cuento va acompañado por una interpretación. Son metáforas para elevar nuestra conciencia y darnos herramientas para mejorar nuestra vida y la de nuestro mundo.

También hablamos sobre cómo quedamos “atrapados” en la mente, cuál es el mayor enemigo de nuestro “despertar” de conciencia, y cuál es la mejor herramienta para nuestro proceso de evolución.

Si querés ser parte de este despertar colectivo no te lo pierdas podes entrar en la página

https://www.indiegogo.com/projects/leandro-taub-cuentos-para-la-mente-oculta#/

Hay premios para todos los que nos ayuden a hacer este libro posible.

Te dejo uno de los cuentos que Leandro nos anticipa.

Descubridores del espejo
Fragmento del libro Cuentos para la mente oculta

Un hombre visitó una tierra lejana, donde le hicieron un regalo especial: una caja de madera que contenía dentro un espejo. Este hombre nunca antes había visto un espejo y no sabía lo que era. Al abrir la caja, descubrió dentro de ella el vivo retrato de su padre. Volvió a su tierra y le mostró este maravilloso obsequio que recibió a su mujer. Ella, al abrir la caja, descubrió la imagen de una mujer que observaba sospechando.
Entonces la mujer acusó a su marido de estar engañándola con la mujer que aparecía en el retrato de la caja. El hombre la trató como loca, porque cada vez que abría la caja él no veía la imagen de una mujer, sino de su padre. Para resolver esta situación decidieron acudir al sabio del pueblo. Este, al abrir la misteriosa caja, les dijo que ambos estaban equivocados: lo que había en la caja era el rostro de un antiguo y ya difunto sabio.

No vemos al otro; nos vemos a nosotros mismos a través del otro. Si no nos reconocemos detrás de nuestros disfraces, seguiremos chocando con el otro, viéndolo como un reflejo de nuestros límites. En el momento que comienza el autoreconocimiento, saltamos el espejo: dejamos de ver al otro como nuestro reflejo para considerarlo como alguien que piensa, siente, desea, necesita, es. Cuando nos permitimos dudar, dejamos de atraparnos por las primeras impresiones que recibimos. Instalamos distintos puntos de vista para ver que todos son opciones. Cuando nos permitimos elegir más allá de la primera impresión, nos expandimos.

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