Filtros mentales

Entrevista a María Guadalupe Buttera. Guadalupe es counselor, escritora, operadora en psicología social, facilitadora de procesos de cambio con una mirada espiritual y con ella hablamos de:  “PERCIBIMOS LA REALIDAD A TRAVÉS DE NUESTRO FILTRO MENTAL Y ASÍ NOS RELACIONAMOS CON UN OTRO.”

Si no somos conscientes de los filtros mentales que tenemos vamos a percibir una realidad que puede estar distorsionada, cuanto más rígidos sean esos filtros mentales más limitada será la percepción de la realidad. Cuando nos relacionamos con un otro, nos rigidizamos con nuestros filtros mentales y ahí es donde surgen los conflictos vinculares, ambos parados en nuestras verdades, muchas veces en veredas opuestas no habrá lugar para tener vínculos sanos. El secreto siempre está en la auto-observación para descubrir desde donde estamos mirando lo que vemos.

Compartimos una fábula para empezar el camino de la auto-observación:

Los ciegos y el Elefante

Érase una vez seis hombres sabios que vivían en una pequeña aldea.

Los seis sabios eran ciegos. Un día alguien llevó un elefante a la aldea. Los seis sabios buscaban la manera de saber cómo era un elefante, ya que no lo podían ver.

“Ya lo sé”, dijo uno de ellos. “¡Palpémoslo!”. “Buena idea”, dijeron los demás. “Ahora sabremos como es un elefante”. Así, los seis sabios fueron a “ver” al elefante. El primero palpó una de las grandes orejas del elefante. La tocaba lentamente hacia adelante y hacia atrás. “El elefante es como un gran abanico”, gritó el primer hombre. El segundo tanteó las patas del elefante. “Es como un árbol”, exclamó. “Ambos estáis equivocados”, dijo el tercer hombre. “El elefante es como una soga”. Éste le había examinado la cola.

Justamente entonces el cuarto hombre que examinaba los finos colmillos, habló: “El elefante es como una lanza”.

“No, no”, gritó el quinto hombre. “Él es como un alto muro”, había estado palpando el costado del elefante. El sexto hombre tenía tomada la trompa del elefante. “Estáis todos equivocados”, dijo. “El elefante es como una serpiente”.

“No, no, como una soga”.

“Serpiente”.

“Un muro”.

“Estáis equivocados”.

“Estoy en lo cierto”.

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