Síntomas y accidentes son símbolos, señales, que nos indican que nos hemos apartado del camino que lleva a la vida.

Síntomas y accidentes son símbolos, señales, que nos indican que nos hemos apartado del camino que lleva a la vida. Son movimientos del amor del espíritu, del amor a todo como es.
“El amor del espíritu es amor a los opuestos como son. Es la fusión de los opuestos. Es reconciliación…
Cada síntoma es la señal de una relación, nuestra o de algún antepasado, que contravino los órdenes del amor y pide su compensación…
Todo accidente, mayor o menor, pide un cambio en la vida de la persona, cambio proporcional a la gravedad del accidente.
El mismo accidente es una metáfora de lo que hay que cortar, reorientar, reafirmar, reconocer, etc.

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Qué significa tener buena conciencia? Significa sentirme seguro en el grupo al que pertenezco. Seguro, reconocido, protegido. En este grupo me siento alguien, me siento fuerte…
La buena conciencia no tiene que ver con el bien y el mal, tal y como lo descubrió Bert Hellinger, sólo tiene que ver con la necesidad de seguridad…
Para mantener mi pertenencia y mi seguridad, desarrollo al máximo mi capacidad de juicio: todo lo que favorece mi seguridad es bueno; todo lo que la pone en entredicho es malo.
“Mi deber” es eliminar a ese malo o a eso malo, hacerlo desaparecer, excluirlo de mi campo.
Cuando alguien obedece a su conciencia moral es para ser fiel a la tribu…Está en paz con el superego que es la interiorización del campo de creencias de los antepasados con quienes estamos más vinculados… La persona con buena conciencia se transforma necesariamente en perpetradora…
Sólo los niños pueden hacer daño ciegamente, con la buena conciencia de ser fieles; el adulto no.
Precisamente uno se hace adulto al dejar de someterse al superego y la tiranía de la conciencia moral…
¿Cómo lo puede hacer? Mirando a los ojos a lo que le causa mala conciencia y renunciando a hacer lo que le daría buena conciencia”.
Brigitte Champetier de Ribes – fragmentos de su libro “Constelar la enfermedad, desde las comprensiones de Hellinger y Hamer”.

 

 

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