Y ese era el regalo que tenía para dar al mundo, el haber sanado su herida.

…En un taller al que fui invitada estábamos trabajando en descubrir cuál era nuestro Don/Talento para entregar al mundo, la facilitadora nos pidió que trabajemos un rato a solas cada uno para mostrar al resto del grupo cual era nuestro Don.

Me dispuse a trabajar en una de las salas y esperé mi turno para mostrarlo al resto del grupo, ya que lo mío no se trataba de algo que pudiera “construir” si no mas bien tenía que ver con las palabras.  Me puse a observar el trabajo de los otros y me llamó la atención un señor mayor, de la edad de mi padre aproximadamente, setenta y pico…(y calculo que es por tener esa edad que me llamó la atención, porque siempre admiré a las personas que llegan a la tercera edad y siguen buscando respuestas a sus preguntas, algunas de ellas de un profundidad que asusta la respuesta que pueda venir…). Pues bien, no me demoro con el cuento, resulta que este joven adulto mayor, llamémosle Julio, estaba buscando en este taller su propósito de vida, su Don.  Y cuál era su gracia a simple vista? Hacía carteles con venecitas de colores, con frases que dejaban un mensaje transformador para la humanidad.

Hasta aquí suena muy bien, siempre es bueno encontrarse con gente que salve ballenas, pingüinos empetrolados, niños enfermos de la pos guerra…todas misiones de vida cuasi titánicas.

La facilitadora nos invita a que cada uno exponga lo realizado y toca el turno de Julio, quien nos invita a entrar en su sala donde había estado trabajando en sus carteles. Empezamos a recorrer y la verdad que la habitación estaba bastante poco iluminada, llena de polvo del yeso desprendido, arenillas…. mas sumado a no tener mis lentes puestos, era todo confuso…Yo no veía nada, me acerco a Julio y le pregunto, pudiste hacer tu obra? dónde esta?. Él, totalmente acongojado me mira y me dice: la hice, hice un montón de cartelitos con frases hermosas, muy profundas, pero las tire al tacho de la basura. Pero porqueee??????? le pregunté!! no vinimos a este taller a trabajar para encontrar nuestro don? vos que lo encontraste lo tiraste al tacho de basura??? no entiendo… Si, lo tiré al tacho porque antes que vos entraron varias personas a la sala y no los vieron…caminaban en ronda alrededor de las máquinas y nadie los vio porque eran muy chiquitos. Julio mete la mano en el tacho, me los muestra y realmente eran muy pequeñitos…pero eran hermosos! era su obra, era su Don y lo había hecho para darlo al mundo. Pero él consideró que no valía porque la gente no los había visto, y porque eran pequeños…entonces me miró y con cara de desilusión me dijo: he perdido el tiempo en esto Mariela, no tengo un don para dar, no salvo a nadie con estos cartelitos.

Yo me quedé muda. Lo miraba y me negaba a aceptar la renuncia de Julio en su Dar al mundo. Se me estrujaba el corazón por no poder ayudarlo a no abandonar esa búsqueda. Así me quedé un rato parada quieta, muda, con la mirada puesta hacia dentro mío, así como cuando mis partes internas se hablan entre sí tratando de unir algunas comprensiones. En ese momento se me vinieron unas palabras del gran Alejandro Jodorowsky a la cabeza, él dice que el arte es arte si se hace para sanar…esa es la finalidad de que el arte exista..

Y ahí entendí…Lo que Julio no podía ver era que él había estado sanado su herida al construir esos carteles con frases, mientras pegaba cada venecita, lijaba cada pedazo de yeso, sus manos iban uniendo las palabras que encadenaban esa frase. Esa construcción terminaba siendo una meditación, todo su cuerpo, su alma y sus pensamientos meditaban esa frase y así él estaba sanando.

Nuestro Don tiene que ver con nuestra herida primaria, y en el camino a la curación aparece el regalo para dar al mundo. Como dicen por ahí…donde hay una herida que sanar hay un regalo para dar. Pero Julio solo reparó en el hecho que nadie había visto su obra…sin darse cuenta que su obra ya estaba en él, él ya era su obra, parte de su herida había sanado en esa meditación inconsciente mientras construía su obra. Y ese era el regalo que tenía para dar al mundo, el haber sanado su herida.

Entonces me quedo pensando en cuántas veces rechazamos ese don o talento que tenemos simplemente porque no es reconocido por los otros ó porque no es una obra monumental que salva vidas. Y así lo único que hacemos es terminar huyendo de nosotros mismos. Ahí está la trampa, en buscar la mirada de aprobación de los otros o en ser un ser especial en este mundo ordinario…Nos enredamos en esas trampas de la neurosis y nos perdemos a nosotros mismos. No hay que ser especial para dar nuestro don en el mundo, no hay que dar nada extraordinario, no hay que salvar a nadie, no hay que emprender tareas titánicas para elevar nuestra consciencia, no hay que ser seres iluminados, no hay que hacer viajes épicos para encontrarse. SOLO HAY QUE SER LO QUE DESEAMOS SER Y ESE ES NUESTRO GRAN REGALO, NUESTRO DON PARA ENTREGAR AL MUNDO.

No nos perdamos la oportunidad de Ser, no nos perdamos en nosotros mismos, no sigamos buscando ser especiales, no sigamos buscando la mirada de los otros que nos valide, que en definitiva no es mas ni menos que seguir buscando la mirada aprobatoria de mamá y papá, aunque tengamos 70 años si nuestro niño sigue herido la seguiremos buscando. No no perdamos vivir, ni dar nuestro regalo al mundo.

Gracias a ustedes por leerme, gracias a mi misma por permitirme Ser lo que quiero ser en este mundo.

Y lo último que les comparto es que este relato no es un cuento ni una situación vivida por mi, es un sueño que tuve hace un rato no mas que mi inconsciente me ha regalado para comprender un poco mas estos días de mi proceso. No dejen de escucharse en sueños!

“Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino”, cuanta razón tenía Don Jung en estas palabras!

Gracias y buen fin de semana!

Mariela Solano

 

 

 

 

 

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