La enfermedad en los niños. Brigitte Champetier de Ribes

La enfermedad en los niños.
Todos pertenecen por igual. Todo olvidado o excluido será representado por uno más joven para ser visto por los padres, y por el resto del sistema familiar.
Por lo que los hijos ven a los excluidos que sus padres no ven. Y lo ven a través de cualquier comportamiento anómalo.
Cuando un progenitor no ha tomado a uno de sus padres, va a utilizar a uno de sus hijos para hacer de ese padre o madre que no ha tomado. O sea que uno de los hijos se va a trans-formar en abuelo o abuela.
El primogénito suele tener, además, el destino de reemplazar a las parejas anteriores de sus padres cuando fueron excluidas u olvidadas.
Liberar a los hijos es prioritario, pues tienen como destino llevar los vínculos arcaicos pen-dientes (los que nadie ve o que pesan demasiado sobre los padres) de la consciencia familiar y por lo tanto su sufrimiento puede ser muy grande. Y no tienen autonomía para liberarse de estos vínculos arcaicos.

Mientras son dependientes de los padres sólo pueden vivir la pertenencia a su familia, la adhesión incondicional a los valores y hábitos de los padres. Sólo pueden imitarlos. Ahí es dónde aprenden la buena conciencia que da pertenecer, y que el rechazo de todo lo que no pertenece es bueno, aumenta la seguridad de pertenecer y aumenta la buena conciencia.
Los niños tienen enfermedades propias y enfermedades en sustitución de sus padres.
Las propias son debidas a la resolución de los conflictos que la vida les presenta: sarampión, rubeola, etc. Por ello cuando van a la guardería, resuelven la separación con la familia y caen enfermos, están en pleno crecimiento interno. Un niño que no está nunca enfermo es un niño “infantil”…
Las enfermedades adoptadas son debidas a que los hijos ven a los excluidos que los padres.

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