Los órdenes de la ayuda – Brigitte Champetier de Ribes

Vivimos gracias a la ayuda de otros. Ayudar es una compensación que forma parte de la Vida.

Primer orden de la ayuda: establecer los límites del dar y tomar

  • Sólo se da lo que cada uno tiene
  • Sólo se debe esperar y se debe tomar lo que realmente se necesita

El desorden llega cuando uno pretende, u otro le exige, dar lo que no tiene, o dar cuando no debe dar.

Requiere humildad y a menudo, simplemente, ayudar a ver lo que hay.

El segundo orden de la ayuda: respetar el destino

La ayuda con las constelaciones familiares sirve dos objetivos:

  • está al servicio de la supervivencia
  • está al servicio del desarrollo y crecimiento.

La ayuda que no respete estos límites va a ser infructuosa y frustrante. Tanto el ayudador como el ayudado van a ir perdiendo fuerzas. El ayudado va a tener cada vez menos capacidad de adaptación a sus circunstancias.

Para que el ayudador pueda ayudar a su cliente a progresar dentro de los límites de su destino es fundamental que el ayudador haya tomado a su destino y asumido todas sus responsabilidades.

Cuando el ayudador dulcifica el destino del otro – por ejemplo quitándole su responsabilidad en un daño que haya hecho – lo que muestra es que él es incapaz de asumir una culpa propia. Y el cliente entonces se transforma en ayudador, en madre del ayudador.

El tercer orden de la ayuda: relación de adulto a adulto

Si el cliente llega como un niño y el terapeuta acepta ayudarle entonces se entabla una transferencia: el terapeuta va a sustituir a los padres del cliente. Esto impide la aceptación de la realidad y la despedida de los padres como son por parte del cliente e impide que el terapeuta crezca. En la fusión que se forma, habrá dos niveles:

  • El nivel aparente: el terapeuta hace de padre o madre del cliente, sintiéndose mejor que el padre o la madre real.
  • El nivel profundo: el cliente hace de padre o de madre del terapeuta.

Los adultos tienen sueños y deseos que les llevan a la acción, para concretizar y hacer reales esos sueños. Se viene a la terapia como adulto o como niño. Nadie puede ayudar al que viene como niño.

El cuarto orden de la ayuda: el cliente es miembro de un sistema

Tradicionalmente el ayudador se relaciona de modo individual con el cliente, no de un modo sistémico, o sea no lo considera como miembro de un sistema.

Es decir, la empatía del ayudador ha de ser menos personal y, sobre todo, más sistémica. No se establece ninguna relación personal con el cliente.

La sanación no es individual, siempre es colectiva, sistémica. Y la fuerza de un trabajo, su fuerza liberadora será proporcional a su dimensión sistémica.

El quinto orden de la ayuda: estar al servicio de la reconciliación

El quinto orden de la ayuda es el que introduce el movimiento del espíritu en la ayuda. El movimiento del espíritu, o movimiento de sanación es siempre un movimiento de reconciliación, con la vida, con la muerte, con otras personas…

Toda ayuda proporciona una reconciliación, tiende puentes hacia una reconciliación.

Reconciliación, equilibrio de polaridades, compensación son términos equivalentes.

Y sólo la reconciliación crea energía, sanación, amor, cambio…

 

Material extraído de http://www.insconsfa.com/

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