Mujeres Medicina somos todas

Mujeres medicina somos todas. Por muchas generaciones nuestro poder femenino ha sido desbastado, negado, sometido, nos llamaron brujas, nos quemaron, nos mutilaron literal y metafóricamente. No era conveniente que la mujer se empodere porque una mujer que conoce su fuerza interior puede elegir y hacerse responsable de eso.
Una mujer conectada con su poder interior lo usa y en ese uso limita el abuso del depredador exterior. Ese depredador puede ser la pareja, la familia, la sociedad, la cultura, la religión, puede ser todo aquello que pretenda someternos, que nos diga que es bueno y que no para nosotras, que nos diga como vivir, como gozar, como debe ser nuestro cuerpo, como vivir nuestra sexualidad y hasta porque debemos sufrir. Todo eso fue hiriendo nuestra alma, nos llenó de ira, de resentimiento, nos desbastó. Perdimos la fuerza.

Hoy siento que esta naciendo otra consciencia, en mí, en ti, en todas las que creemos en nosotras mismas.
Mujeres Medicina somos todas, todas podemos sanar esas heridas heredadas y las propias, y acompañar a sanar a otras mujeres. Sólo hay que entregarse al Alma instintiva y ella nos guiara a nuestro jardín interior, en donde nuestra naturaleza se expresa sabiamente. En donde no hay más lugar para ningún depredador.
Una mujer que ha sanado vuelve a su terreno fértil en donde nuestra buena siembra florece.
Todas somos Mujeres Medicina, todas podemos ser mujeres poderosas. Poderosas para crear la vida que realmente queremos y merecemos vivir.

El hombre tendrá que posar su mirada en su mundo interior para poder acompañarnos.
Una Mujer Medicina no es para cualquier hombre, tiene que ser capaz de empezar a ver con otros ojos la vida, tiene que haber conectado con su corazón y con su parte femenina pero también con su fuerza masculina. Tiene que tener un hacer coherente con su decir y sentir y haber llegado a conectar con su Ser. Si sus pasos tienen el latido de su corazón podrá acompañarla.

Una Mujer Medicina no es para cualquier Vida… hay que tener los ovarios bien puestos para vivirla y solo un hombre con los huevos bien puestos la puede acompañar.

Mariela Solano

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