Nos rompemos sosteniendo la ilusión de mantenernos enteros. El mito de la media naranja.

Estar en pareja alimenta la ilusión de estar enteros en la vida, pero cuanto de cierto hay en el mito de la media naranja? Estaremos enteros cuando encontremos nuestra otra mitad, nuestra alma gemela?.

Muchas veces por encajar en esa verdad de que para estar enteros  necesitamos de un otro, nos rompemos. Y digo nos “rompemos” porque cuando el alma está apretada y no la escuchamos el cuerpo se expresa.

Cuantas veces permanecemos en una relación sólo para ser amados, para pertenecer al grupo de los “enteros”?  Somos capaces de sostener relaciones toxicas, infantiles, hacemos de padre o de madre de nuestras parejas, nos sobre- adaptamos a un destrato por parte de “mi otra mitad”, naturalizamos el no poder vernos con la mirada compasiva y empática del alma, un alma que se reconoce en el otro, lo valida, lo ama, lo respeta. Sostener todo eso nos lleva a un lugar de mucho esfuerzo. Ese esfuerzo es contracción, nos volvemos chiquitos, nos volvemos frágiles, nos congelamos  para no sentir el dolor de la aparente separación.

Nos sostenemos en la loca idea de que sobre-adaptarnos nos asegura que nos amen, nos quedamos quietitos para evitar cualquier conflicto que pueda producir un quiebre en la relación.  Hacemos un esfuerzo por encajar, nos olvidamos de nosotros mismos, nos perdemos, nuestra alma se seca, nos invade la pena de habernos pedido en un laberinto que promete en su ingreso el Amor como camino a la “completud”  pero que solo nos mantiene enredados entre dos heridas infantiles.

Una de las veces que estuve en ese laberinto me escuche decir:  Siento que estoy sosteniendo en mi mano una flor de cardo y no sé cuánto tiempo mas voy a poder sostenerla, pues es una flor hermosa, tiene muchas propiedades y huele muy bien pero sus espinas hacen sangrar mis manos.  Y fue un insight  para mi, uno de esos momentos de epifania en donde la comprensión te parte como un rayo y la verdad se revela. La pregunta que me vino luego fue: Cuántas veces nos rompemos por sostener la ilusión de estar enteros? Y ahí se abrió un nuevo proceso de sanación física y del alma, ya que el alma se expresa a través del cuerpo. Sanamos el cuerpo y va sanando el alma, volvemos al orden, al equilibrio y a ese espacio de vacío fértil de nuestro jardín interior en donde estamos, por fin, completos y sobre todo en paz, porque ya no aprieta.

Estar en pareja no nos asegura estar completos,  solo el trabajo personal de autoconocimiento e integración de todas mis partes, mis luces y mis sombras, puede acercarme a estar cada día más entera.

No te rompas por nadie, el Amor no aprieta.

Mariela Solano

 

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