Sanar nuestra herida primaria

Necesitamos Sanar nuestra Herida Primaria para poder llegar a ser la mujer-hombre que vinimos a ser y la madre-padre que nuestros hijos necesitan.

Cuando sanamos estamos libres para SER quien queremos ser. Cuando comprendemos y tomamos conciencia, nuestro niño herido deja de dominar nuestra vida. 

Nos cruzamos constantemente con adultos anestesiados, inmutables, que sobre-viven y que han clavado persianas al dolor y nada los con-mueve. Es un mecanismo de defensa el bloquear el sentir, pero sólo trae mas sufrimiento el hecho de vivir una vida piloteada por el niño herido.

He visto personas que elijen sumergirse en la densidad de la herida y quedar allí atrapados en sí mismos, con un intensidad que roza el autocastigo. La vida es un proceso, la sanación de esta herida parece que nos llevará gran parte de nuestra vida de adultos, se necesita coraje y estar conectados con la vida a fin de que no sea tan intenso transitarlo. El coraje tiene que ver con la fuerza interna del estado adulto.

El camino que elijas para mirar y sanar la herida puede ser cualquiera, lo importante es la constancia en el trabajo interno, la auto-observación, y ser honestos con nosotros mismos en la mirada interna.

 

Mariela Solano

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