En esta “nueva normalidad” que nos trajo el confinamiento estamos viendo todas nuestras luces y sombras, y el espejo que mejor nos refleja, dicen, es la pareja.

Muchos se encontraron de un momento a otro conviviendo el 100% del día con un otro, bajo un contexto de stress por la pandemia, los cambios de rutinas, los movimientos económicos y algunas estructuras que se veían por fuera sólidas parecen quebrarse.

Todo se potencia, tiene otro volumen, algunas de las heridas que parecían ya sanadas se reabren,

Se escucha decir: “de esta situación todos, seguramente, saldremos transformados”, y de una u otra forma será así.

Algunas parejas re-formularán sus pactos inconscientes de convivencia, otras descubrirán velos y tendrán que tomar decisiones sobre lo que se está viendo, otras confirmarán que han hecho buenas elecciones para su vida.

En estos días escuché decir a mis padres: “Nosotros hace 50 años que estamos juntos, compartimos el trabajo, la casa, la familia, y nuestras individualidades, parece que la vida nos hubiese preparado para estos tiempos. Estamos muy bien.. “

Y yo, los amé aún mas en esa reflexión.

Por esto les quiero compartir un escrito de Gabriela Rodriguez, discípula de Alejandro Jodorowsky que nos brindó en una de sus visitas a Rosario en el Taller de Pareja.

Deseo lo disfruten y aporte a este crecimiento colectivo.

Mariela Solano

“Si queremos que nuestra pareja mejore, lo primero que tenemos que hacer, es revisar la imagen que tenemos de ella y darnos cuenta hasta qué punto los defectos que le adjudicamos son los nuestros. Si nos damos clara cuenta de esto, le diremos a la persona real:
“Te prometo que te dejaré ser lo que en verdad eres, y no lo que yo quiero que tú seas. De ninguna manera trataré de que seas como yo, de que veas el mundo a través de mis ojos. Nunca te culparé por no responder a mis exigencias narcisistas. Cuando tú eres lo que eres, sin permitirme que yo te impida de serlo, enriqueces mi vida…
“Te prometo que te respetaré siempre, dejando que me ames de la manera en que tú amas. Me doy cuenta que todas las personas que buscan a su “alma gemela” tienen un nudo homosexual no resuelto. Buscan a alguien completamente igual, un espejo. Cuando amamos de verdad buscamos la diferencia complementaria…
“En el terreno sexual, te permitiré que desees lo que naturalmente deseas. No haré un drama porque rechazas una solicitud mía. En la sexualidad hay cuatro vías: la oral, la vaginal, la anal, la manual. Tú tienes el derecho de pedir lo que te satisface, sea el fantasma erótico que sea, y también tienes el derecho de decirme no. Si esto sucede, ambos tenemos el derecho de buscar satisfacción con otras personas, sin que esto signifique la ruptura de nuestra pareja…
“En el terreno material, te prometo que nunca invadiré tu espacio personal, tu rincón de soledad secreta. Respetaré tu territorio, así como tú respetarás el mío. Hacer todo juntos, como dos animales en fusión, es una enfermedad. Tendremos un territorio común, pero siempre conservando un espacio personal donde podremos aislarnos cuando tengamos necesidad de reencontrarnos con nosotros mismos… Si trabajas, estaré feliz de tu prosperidad, sin ponerme en competencia con ella. Aceptaré tu creatividad, la admiraré, pero sin intervenir en ella queriendo ser tu sola inspiración.
“Si realizamos todo esto, tendremos una prosperidad sana, una vida sexual sana, un amor sano y pensamientos sanos… “

Gabriela Rodriguez. Taller de Pareja. Psicogenealogía y Psicomagia

Rosario. septiembre 2017

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