Ayer vi la mini serie Poco ortodoxa (1), la venía posponiendo porque tenía la intuición que iba a ser fuerte para mi, que me iba a mostrar algo que no quería o no podía ver. Me dejo pasmada, sentí en mi cuerpo el miedo, el abuso, la contracción que provoca la impotencia de no poder huir de una situación, retener el  aire para desconectarme del momento presente, y hasta la falsa alegría por la  satisfacción de haber cumplido con el deber de mi comunidad.

Algo ya venía escuchando, E. Taub (especialista en pensamiento judío) explica algunos pasajes de la película en relación a las creencias y costumbres. Si vieron la peli, les recomiendo los videos de Emmanuel Taub.

Esty, la protagonista, con su cuerpito de apariencia débil e infantil, contraído por los abusos de todo tipo por parte de su sociedad, sexual, intelectual, emocional y hasta económico, eligió despertar para que su alma no muera.

Ella quería buscar su propio camino, ella tenía sueños de libertad, de libertad interior, de poder expresar su alegría de vivir fuera de los mandatos y creencias, poder exhalar un aliento de vida.

Las mujeres que la rodeaban no pudieron darle nada mas que órdenes, transmitirle miedos, y formas estrictas de hacer las cosas. Ella se valió de la fuerza que le producía su bronca e impotencia y la transformó en motor de su salida al mundo y encontró la templanza para huir de ese mundo.

Cuantas de nosotras, sin vivir en una comunidad religiosa cerrada y retrograda, terminamos viviendo la vida que tenía Esty?

Cuantas de nosotras, mujeres del siglo 20, trabajadoras, empresarias, madres, esposas, vivimos en una falsa libertad de ser, siendo abusadas sin poder reconocerlo?.

Cuantas mujeres acceden a la demanda sexual de sus parejas sin tener deseo, y ni si quiera poder gozar, solo por el hecho de que es lo que corresponde hacer, porque estoy casada o en pareja? Eso acaso, no es abuso sexual?

Los gritos, el menosprecio, el insulto, eso no es abuso intelectual y emocional?

Cuantas mujeres sienten ese temblor en el cuerpo y se les cierra el pecho ante el miedo de no poder cumplir con la expectativas de un otro, ya sea el marido, el jefe, ó su red social? Eso acaso, no es sometimiento?

Nos acorazamos porque tenemos miedo a ser poco ortodoxas. Vivimos en una sociedad del abuso.

Pero la buena noticia es podemos huir, buscar nuestra fuerza en las tripas y transformar la rabia en fuerza para movernos. Esty pudo hacerlo, buscó una nueva “comunidad” que dejó de darle instrucciones de como debía vivir su vida y la acompañó a vivirla, creando una nueva hermandad, sororidad la llaman algunos. Encontró a su madre que ahora sí pudo verla, y le transmitió la confianza en si misma.

Esty encontró su libertad externa, pero sobre todo interna. La libertad de cantar, de bailar, de reir, de gozar con otro hombre a la par. Su cuerpo y su alma se transformaron, ya no parecía de afuera una niña debil, era bella, tenia luz, su andar dejo de desprender resentimiento, su alma sintió el aliento de vida y su cuerpo la fuerza para vivirla. Ya no había un Dios que la juzgaba y castigaba, ya no había reglas que cumplir, podía ser dueña de su alma.

Todos en algún momento de nuestra vida tenemos que ser poco ortodoxos para que nuestra alma no muera. 

Tal vez, en este confinamiento por la pandemia, sea tiempo de buscar y encontrar lo que te hace libre . Tal vez tengas que abandonar la vida que tenías para vivir tu propio éxodo, tu propia liberación interior. Tal vez sea tiempo ya..

Gracias por leerme,

Mariela Solano.

 

(1)Poco ortodoxa es una de las series estreno de abril en Netfix. Está basada en la historia real de una joven que huye de una estricta comunidad judía de Nueva York en pleno siglo XXI.

 

 

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