Entrevista con María Guadalupe Buttera para hablar de cómo reconocer todas nuestras partes y lograr la integración reconociendo la multidimensionalidad de nuestro Ser.

Vivir en la polaridad, negando alguno de nuestros dominios puede llevarnos a una enfermedad física, un malestar emocional o a no lograr nuestro sentido de vida.

Para comprender la dinámica interior del ser humano, podemos tomar esta analogía sencilla, bien conocida por las tradiciones de la antigua sabiduría.

Dicha analogía compara al ser humano con un conjunto formado por un carruaje, un caballo que tira de él, un cochero que dirige el caballo y el amo y señor, sentado en el carruaje, detrás del cochero.

– El carruaje representa el cuerpo físico.

– El caballo, las emociones.

– El cochero, la mente.

– El amo, la esencia de lo que somos verdaderamente (cualquiera que sea el nombre que se le dé: conciencia superior, alma, Ser esencial, Maestro interior, Guía, etc.).

– El conjunto físico, emocional y mental constituye lo que a menudo llamamos “personalidad o ego”.

Que pasaría si el Cochero (la mente) da la orden de dirigirse por el camino hacia el Norte, pero el Caballo (emociones) con su instinto animal se dirige hacia el Sur, y el Amo (esencia) muestra que el camino es hacia el Oeste. Seguramente el Carruaje (terminará) destartalado y perdiendo el rumbo.

Debemos reconocer y re-conectar para integrar todas nuestras dimensiones:

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